domingo, 12 de diciembre de 2010

Pulpa.


Aquí tienes tu cuento de antes de dormirte: mamá y papá te han condenado a vida. No te lo pienses dos veces; esa es la única razón que me hace vivir. Me siento bien mientras no me olvide de respirar. Inspirar, inspirar, espirar. Mira todos esos edificios y casas: amo mi vida. Amo mi vida. Hey, ahora frena un momento. Cógeme los brazos y rellénamelos de vida. No te lo pienses dos veces. ¿Alivia eso el dolor de sentirse vivo? ¿O es esa la razón- la razón por que sigues asintiendo a todo lo que digo? Inspirar, inspirar, espirar. Otro día, otro gran desastre: Amo mi vida. Amo mi vida. Tenías un problema. Perdí las llaves cuando estuve en tu casa. En el suelo de tu salón, tú hiciste la escena pero a mí nunca me sacarán por televisión. Así que esta noche prepárate para dar un beso de despedida a mi vida amorosa. Entiende bien esto- Amo mi vida; esa es la única razón que me hace vivir. Estoy vivo. Es mía, toda mía- mientras no me olvide de respirar. Inspirar, inspirar, espirar. Sensiblero, ya lo sé, pero será mejor que te lo creas: amo mi vida. Dios, cuánto amo mi vida. Correcto: tienes que luchar hasta la muerte para conseguir el derecho a vivir tu vida. De acuerdo: voy a luchar hasta la muerte hasta que me devuelvan la vida. Correcto: estás en la tierra de los vivos pero hay muy pocos signos de vida. De acuerdo. Inspirar. Espirar. Espirar.

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